Mentes

CRÓNICAS DE UN JOVEN ANCIANO II

Mi orgullo se asfixia con tu presencia, mi alma entera cae en un mar de desgracias, tus recuerdos son oscuros, la presencia de aquellos desconocidos es más cálida que la de aquellos que han acompañado mi camino desde antes de nacer.

La aurora de tus recuerdos persigue mis virtudes como el lobo acecha a su presa, víctima de incertidumbres y destellos mágicos de tu pureza, frágil es mi voluntad, frente a tu mirada, débil es mi cuerpo ante el suyo desnudo en la penumbra azul, juntos tejemos con cuidado un hermoso vestido blanco, a nuestra amada de ojos verdes, lento se derrite el humo en la boca, sosegados mis sentidos se embriagan de locura y pasión,

Te espero, ley frente a mí, el corazón se detuvo un momento, mis pensamientos bailaban y gritaban, mi tiempo se hizo  tarde y entre sombras me desvanecí para encontrarle.

Tras una pregunta mi congelado corazón empezó a derretirse entre su espacio y el mío, mis labios gritaban querer devorarlo, si esencia atravesó mi penumbra enmarcada por el velo gris de mi alma.

El dudar fue creciendo intenso en mí, recordarle navegar entre letras y palabras, entre su tiempo y el mío, el pasado y el presente vividos aumentan mi desdicha

Imposible no es, más mi dicha lo es, lo difícil de entender es mi no creer.

Entre el naufragio de letras tatuadas en tu piel bello papel, descubro tesoros dentro de mí, las pasiones se hacen vida, inmaculado ente tu pureza despilfarro agonía y locura, infortunio de mi orgullo, veo mi ego morir, cuando desnudo ante mí me invitas a tocar piezas de arte celestial, piel de mi piel revelas secretos de mundos alternos de fascinación y ficción, tu esencia hace parte de mí, frágil y delicado vestido, siempre esbelto acompañas a mi hermosa dama gracias a ti y sus ojos verdes el universo te ha traído hasta mí.

La tormenta se agita y mi barca ahora está divida en dos.

¡Que pasa conmigo!

La lluvia cae sobre mi tejado, sobre mi alma y lava el recuerdo de esa fría noche, donde mis labios ardían de deseo por los suyos, y mi corazón se estremecía de agonía al saber que no le tendría nunca, que pasa conmigo, como lograr olvidarle cuando su perfume me persigue como las sombras sobre el papel, sobre el alma, caótica y romántica, flores con espinas enmarcan su llegada, una sed lujuriosa asfixia mi pecho, mi piel grita su nombre, mi cuerpo quiere devorarlo, mi mente goza pensarlo.

La energía estática de mi cuarto inunda mi cabeza, la siega, mis hombros se derrumbaba con el minutero, paso tras paso con desdén conducen mi cuerpo hasta dejarlo caer sobre el lecho de mi fatídica morada, la incertidumbre de unos cuantos penetrar mi gran corteza, la poca fe de esos amados míos se aferra a mí como un parásito, se alimenta de silencios, de palabras cruzadas frente a una pantalla, junto a llamadas al alzar y nunca terminadas

Mi piel seca, mi voz grave mi inminente deseo de llorar no miente frente al espejo, mi barca se encuentra rota, sin importar que sigo navegando.

 

Cristales
Como me encantan tus ojos claros

Deja un comentario