Fracasando en el plebiscito

 Entendimos que la agenda la ponemos nosotros

Mientras que Federico Gutiérrez fue votado con 246.221 votos para ser electo, el sí en Medellín este dos de octubre obtuvo 253,548 votos. Somos muchas personas en Medellín capaces de producir un cambio ejerciendo nuestra ciudadanía. A estos súmeles los anarquistas que se niegan a votar y hasta a tener cédula, los amados descamisados y los cientos de miles personas buenas y bonitas que votaron no. Somos parte de una mayoría.

La mayoría de los Morada íbamos por el “Sí” y eso nos convierte en perdedores, otra oportunidad para fracasar mejor. Perdimos sí, pero nadie votó en contra nuestra; se trata de una sanción en contra de las FARC, de la clase política y de Santos. A esos parches no los queremos defender nunca y la lección es grande.

Primero hay que cambiar la clase política tan mala que nadie se puede merecer, luego salir de ese mal de vereda que se llama uribismo y ahí sí a reconciliarnos. Quizá muchas de esas cosas se pueden hacer en paralelo pero no podemos tomar atajos como Uribe y Santos.

De este lado está la belleza sustantiva y no nos tenemos que alinear ni dejar poner la agenda por ningún sucio político. Somos lo contrario de víctimas y amamos a aquellos que reclaman la clarificación, la memoria y que han tenido la valentía de no continuar la violencia, después de que les llegó; a esos hombre y en especial mujeres que tuvieron la altura moral de partir para no alimentar la violencia y no aceptar complicidad alguna con la injusticia que promete tranquilidad.

A partir de ahora a cambiar con nuestra Palabra –con nuestros actos peligrosos de noviolencia– toda la clase política y dirigente porque estamos cansados de que nos hereden, de los apellidos de antaño que han convertido nuestra bonita tierra en un valle de lágrimas por ese juego de país.

 

 

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