NADIE SABE PARA QUIÉN TRABAJA

Un grupo de viejos amigos -ahora todos veganos- se fueron de camping en vacaciones para un bosque inhóspito. Selva virgen, que llaman. El segundo día de su llegada, uno de ellos a quien llamaban “salchicha” -no supe el por qué- fue el encargado de ir por agua al río. En el trayecto vio una planta cuyas hojas fulgurantes llegaban a medir hasta cincuenta centímetros. Al ver esa majestuosidad de la vegetación, se le abrió un enorme apetito. En el campamento lo esperaban con algo más que sed. Jamás volvió con el agua. La planta carnívora que se lo había tragado, no comió hasta pasados treinta días. Los amigos lo buscan río abajo. Ya casi llegan al Golfo de Urabá.

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