NOTICIAS DEL INSOMNIO

Seguía cantando

y cantaba más fuerte que nunca,

de rabia y creciente desesperación,

para hacerse oír, sin saber por quién…

Patrick Süskind

 

Existe una idea que ha sido señalada como posible y no tan absurda por algunas personas, y es pensar al mal como un capricho de nuestra incapacidad para la felicidad por hacer parte de un mundo casi llegado a cero en materia divina. Divinidad que, por la imposibilidad de ser una figura comprensible o manejable por nuestra inteligencia según muchos, y por estar alejada de toda representación o atribución humana, queda exenta de culpa. Somos nosotros mismos quienes nos hacemos a este destino rebosante de fatalidad, sin excusa alguna. La idea de que el hombre no obstante esto, participe de una muy pequeña porción de hálito divino, no es para Borges, por ejemplo, una idea disparatada.

 

Sea como sea que estén dispuestas las cosas, asumir en cada uno de nosotros el ascenso hacia la perfección, esto es, hacia una necesaria búsqueda efectiva de la felicidad, puede mejorar, sin lugar a dudas, “este mundo en que estamos, tan lleno de horrores, tan fáciles para la desdicha, tan momentáneos para la dicha”, como dice el argentino.

 

La tarea no está entonces en lograr la atención de uno o varios dioses o todas las legiones del más allá, sino en hacernos a nosotros mismos vehículos de cuidado, tanto de sí, como de los otros y del entorno. Y esto significa integrar en nuestra vida la sombra, la tristeza, el desconsuelo como potencias de crecimiento y aceptación de una posible salida para nuestra agonía.

 

Es una alerta, un llamado sin enigmas ni oscuros planteamientos, es la realidad cruda de una crisis mundial la que me hace pedirte a ti que me lees, un poco de serenidad, de meditación en estos tiempos en que vivimos tú y yo, pues parece cada vez más cercano el estertor final de todo lo que respira.

 

Cada cual hace su camino, se dirige al lugar que su deseo le imprime, bien sea lejos o cerca. Esa es la verdad. Incluso quedarse en el punto en que se encuentra sin otro objeto que esperar a que algo, alguna maravillosa catástrofe ocurra, es ya elegir sobre esto. Sea la decisión que asumas, es necesario tomar cartas en el asunto. Yo, por ejemplo, sólo tengo este as de la escritura, es mi forma de ayudar un poco. Pero es innegable la urgencia de medidas reales para “sanar” el asunto, o la vida será un recuerdo que nadie podrá tener a mano porque la memoria de su tránsito será aniquilada en un abrir y cerrar de ojos.

 

O para ser más precisos, en el leve movimiento de un dedo sobre un botón.

 

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(Este texto está dedicado a la piedra de mi última sabiduría en su cumpleaños 18. Un beso para ti, mi querida Danna. ¡Vive ahora que puedes!)

Imagen: Zdzislaw Beksinski

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