QUEMANDO NEURONAS

Para Marcela Arana,

rodeada de sinapsis.

 

[Una] concepción [naturalista] de la ética,

exige una incesante crítica racional de las normas

(en particular de las creencias y las ideologías)

y su revisión regular para legitimar nuevas formas

de conducta social.

Jean-Pierre Changaux

 

 

1

“Epigénesis”, el entre del cuerpo y la cultura; umbral de la carne y el símbolo; concepto que se agrega al lenguaje para poner a éste como un mero artículo de uso. ¿Será posible?

 

2

Hay que educar al cerebro para que la selección encuentre el umbral entre naturaleza y cultura y vincule a los hombres a sí mismos, sin necesidad del egoísmo que descarta al otro. Debemos ser solidarios con la pasión y el sentimiento verdaderos que tenemos para la amada.

 

3

La sensación es una pre-sinapsis, la sinapsis está en la percepción, y la representación es postsináptica, igual ocurre con la contemplación, la comprensión y la interpretación.

 

4

Representación e interpretación son huellas cerebrales que nos dan nuestra manera de concebir el mundo; son nuestra realidad, lo real que se hace acto en el tercer mundo del diálogo.

 

5

La contemplación es silencio; la comprensión es ver y escuchar; la interpretación son palabras y uno que otro lugar para el entendimiento.

 

6

La sensación es piel; la percepción es pensamientos; la representación es lo sagrado.

 

7

Lo sagrado es el entre de la carne y el símbolo.

 

8

La carne también es un símbolo, y duele; además de crear, unir y repeler.

 

9

Lo sagrado o ese presente continuo en el cerebro, es lo que genera o engendra cultura. En palabras de Jean-Pierre Changaux, es la “epigénesis”.

 

10

Lo sagrado no está determinado por lo sacro-cultural-institucionalizado, sino por el acontecimiento, y es posible sólo en lo individual, lo otro es el tejido de los argumentos y las contradicciones.

 

11

Sabemos que el hombre es sagrado para el hombre, por eso éste es el entre que hemos buscado sin darnos cuenta que lo es: futuro que no existe y presente que se hace pasado. En la actualización está el ahora, en el ahora se evidencia el porvenir, pero sólo el instante es seguro: tiempo del hombre.

 

12

El tiempo es una etiqueta o representación ya dada por lo humano, y se diferencia de lo no intencional que lo hace partícipe del kairós.

 

13

Pensar es un riesgo, imaginar nos abisma.

 

14

Se siente frío o calor, ergo se existe.

 

15

La epigénesis no es representación de lo innato, sino de lo que se conquista, de lo que se adquiere en nuestro proceso vital, y hacemos huella que transforma.

 

16

La epigénesis no es una búsqueda; o sea, no es la intención, sino la gratuidad, el encuentro; da paso de lo causal a lo casual que propone para lo humano su espiritualidad, es decir, la relación; acontece, ocurre, sucede en el hombre y lo signa, y luego es objetividad cultural en la expresión común.

 

17

Después, o sobre lo que nace, se afincan los acontecimientos que darán pie al carácter, en este caso, a lo humano; eso es la epigénesis. De allí lo verdadero, lo bello y el bien; mas, transformando en cuerpo cualquier intención idealista o dogmática.

 

18

Antes fue la religión, ahora es la ciencia, y no podemos entregar nuestra acciones o conductas, nuestros ethos, a ninguna de las dos. Poesía ¿dónde te has metido?

 

19

¿Qué pasó que la poesía perdió su estatuto de sagrado? ¿Acaso por estar tras la conquista de la realidad? Quizá eso y más: poemas sin relación con el origen, con el silencio y el kairós de la revelación; poemas de coyuntura y objetividad.

 

20

El poeta actual domina las palabras y ha perdido la conciencia poética. Pero la poesía, tendrá qué ver con algo así como la “conciencia”.

 

21

Los poetas postmodernos quieren de antemano vencer su propia derrota; tienen miedo de la nada.

 

22

Una vez lo sagrado aparece en el instante que solemos llamar de “revelación”, se crea una representación en nuestro cerebro que se expresa luego y es compartida en el rito; ahí termina lo sagrado mismo: acontecimiento y silencio.

 

23

De la metafísica, hemos pasado a la virtualidad, ya lo he dicho; pero ahora pienso que lo que sigue es una intrafísica neuronal.

 

24

¿Deberíamos olvidarnos de creer? Sí, en la medida en que creer es no distinguir como nos lo han dicho. Además, con la creencia se anula la voluntad. No, en la óptica de un mundo que es la sumatoria de lo humano, necesitado de lo inefable, de lo oculto, del silencio. Lo que se asuma, a fin de cuentas, habría de estar ligado a la mística y no a la religión.

 

 

Medellín, marzo de 2011

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