TODO PREGUNTAR ES UN BUSCAR

Heidegger nos dice

que todo preguntar es un buscar.

Y, a fin de cuentas

¿qué nos quiere decir

con esta frase?

En el preguntarse

se formula

lo que de suyo se instala.

 

Entrar a un bosque,

donde cualquier lugar

es el centro,

es propiciar

cualquier lugar como inicio.

En un bosque

todo clarear

es la fuente

de un acceder tranquilo.

De allí

que todo centro

sea en su centrarse

un aparecer.

 

Para recorrer el bosque

debemos establecer el mapa

que nos llevará a la luz.

Y para eso

habría que atender a la frase

todo preguntar es un buscar,

en la medida de aquello

por lo cual se pregunta.

 

Cada preguntar

nos propicia un camino

que de la propia pregunta

nos sale al encuentro.

Camino que en su establecerse,

acentúa todo aparecer.

De aquí que

cuando se pregunta

se active la búsqueda

que llega a fundar un camino

por lo ya preguntado.

Camino que es la pregunta misma.

 

Ese camino se formula

como el clarear del bosque

que, en la ausencia de la respuesta,

establece todo preguntar.

Y de allí todo buscar

por el clarear

de lo que allí,

y a través de allí

se pregunta.

Ya que todo buscar

es cuidar lo preguntado.

 

Cuidar,

así,

se convierte en el acto

que a través de un encontrar el centro,

nos lleve a todo aparecer,

a la luz.

De este modo,

aquello que nos viene al encuentro,

aparece a través del preguntar

y en procura del buscar

que se instala

en lo que de suyo se presenta;

es decir,

el centro del cual partimos

para establecer la búsqueda.

 

De este modo,

la búsqueda de todo preguntar

nos llevará al clarear

que, en inmediaciones del centro,

nos arrojará a otro preguntar,

y, en virtud de lo que aparece.

Este aparecer

es la respuesta

que inevitablemente,

además de la luz,

nos dará una nueva coordenada

para que el camino continúe,

para que sea caminado.

Paso a paso.

 

En efecto,

todo preguntar es un buscar,

y todo encontrar

es un participar de lo buscado.

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