INVOCACIÓN

Tú, poesía —que tienes el don—, ven a esta casa entre tinieblas, afila tus uñas, tienta cada lágrima, ven y crea en mí un hombre verdadero. Con un hombre —no un dios, no un demonio— con un solo hombre bastará para comprender la angustia y la felicidad. La alabanza, las … Leer más