CUANDO LA BELLEZA DUELE

Era una mujer como pocas

Cada mirada suya

ponía a temblar el cielo

No necesitaba largas jornadas

de maquillaje y meditaciones

sobre lo que llevaría puesto

al día siguiente

Siempre bastaba algo sencillo

Le gustaba disfrutar

de la mañana y sus delicias

De la intimidad

Un café o una canción

entre jardines de luz

Cierto día

la ciudad donde vivía

palideció cuando salió al balcón

Con sus pechos despiertos

y unos labios

que sonreían levemente

En silencio pero con decisión

Varias personas

decían que era una señal

La señal que tanto esperaban

Pero todo aquel que se acercaba

delatando su deseo

probaba su furia

Y lo que fuera

el inicio de una amistad

caía roto en pedazos

Saberlo evitaría vergüenzas

y momentos de desolación

La fragilidad

puede transformarse en coraje

cuando hay peligro

Nos hace entender

sin ninguna delicadeza

que las flores

no quieren ser arrancadas

Es lógico

La belleza

está para ser contemplada

Solo quien sea elegido

lluvia dorada o bestia

podrá soportar su fuego exterminador

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