PRIMERA Y ÚLTIMA ETERNIDAD

 

Tras largas y solitarias jornadas, se reunieron reconociendo su semejanza. Caminaron y cazaron juntos. Reían y con gestos comunes se sentaban alrededor del fuego a comer la carne de las bestias. Cierto día uno de ellos murió y sin movimiento alguno tendido bajo el sol comenzó a oler mal. Los demás se inquietaron, pues, ignoraban lo que sucedía y decidieron acumular piedras para protegerlo de la intemperie.

Pasados varios días, comprendieron su definitiva ausencia. Entonces imaginaron un lugar bondadoso que estaba “más allá” de sus tierras, un espacio donde nada faltaría y en el que su congénere no tendría hambre ni sed. Así se concilió el duelo y todos enmudecieron por nueve lunas consecutivas a su alrededor.

En ese preciso momento comenzó el ánimo de trascendencia, la noción de futuro, nacieron demonios y dioses. Fue el inicio de la primera eternidad.

Y ahora después de mil guerras con su estruendo la última eternidad parece asomar la cabeza con su cruel y triste falta de amor.

************

Tomado del libro inédito: MENSAJES PARA NINGUNA BOTELLA

Deja un comentario