TRILOGÍA DE LAS VOCES AMARILLAS

NIÑEZ

Cada una de sus preguntas son luz para una existencia que no tendrá igual. Sus risas serán molestia si son seguidas de ese llanto aterrador que también castiga. Amonestación para la adulta incapacidad que niega el juego y sus lugares. Aquello que será angustia al llegar la vida “seria”en los niños es perplejidad, despreocupación y profundo gusto por las cosas. En la niñez el tiempo no es un problema. Por tal motivo, en ella habita el gozo donde suele realizarse toda plenitud.

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JUVENTUD

Oye tú: esa irreverencia me agrada, me hace sentir joven. Algo de rudeza para esta vida tan… Mírate, el mundo que ves es más grande de lo que parece, es más amplio que tus lamentos. Ya habrá un tiempo en que comprendas de qué va. Pero no te detengas: grita, sigue gritando. Todos escuchan aunque nadie te haga caso. Incomoda. Alguien tiene que hacerlo. La grieta irá creciendo poco a poco. Y algún día.

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VEJEZ

La vejez suele esquivar la realidad que se habita, la fragilidad que nos contiene. Vamos y venimos como las notas heridas del mundo. Caemos como hojas secas y al final de la tarde se silencia nuestra más honda tristeza. Somos briznas de hierba entonando las cadencias del fin, una memoria pergaminosa abierta a inesperadas ausencias. Sabes que tarde o temprano esa vida despistada que también fuiste reclamará lo que ya no podrás dar. Y nada de lo que hayas dejado en otras manos, podrá ser resuelto cuando mueras. No como hubieses querido.

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Imagen: óleo de ALEXIS VÉLEZ RODRÍGUEZ (Colombia)

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