Vigilar el poder, mapear el placer y habitar la ciudad

Dos almas perdidas lo encontraron todo, apreciando su blanca y mágica belleza, dejaron que sus cuerpos se fundieran con el frío estremecedor de sus almas, en la oscuridad, en la quietud de la nada, elevado por el caos del tiempo mismo, jóvenes ancianos parecen dormidos en medio de la dicha que rebosa en sus corazones, tranquilos  presagian un recuerdo no  vívido ya existente, un río de plata riega sus desdichas haciendo sus mentes más fértiles inundándolas de estrellas, de flores con espinas de sombras con colores y manjares venenosos, dos conciencias fueron víctimas de la luna, dos luces paralizadas en lo inadmisible de un mismo sentir, fueron un cálido oasis en el helado desierto de la existencia del espacio mismo, espeluznante susurro a mi oído sentí, vino jugoso de mi cordura, majares fueron sus palabras  extasiaron mis sentidos, sincero su sentir.

Como sombras vagaron en la noche, hasta llegar donde ella, trasparente como el mejor cristal, impetuosa al amar, dejo deslumbrar su mirada ante un regalo del tiempo, del actuar, un sutil fluir de pensares emergían de su boca, uno fue el pretexto uno fue el momento del universo dispuesto.

Briam Montyru

 

Prestigitacion Sombria.
“El cielo gris fue mi manto, el recuerdo de tus labios dulces una fruta deseada”