Vigilar el poder, mapear el placer y habitar la ciudad

¡Hola!, me presento: mi nombre es Juan Pablo Sepúlveda. Soy un joven que disfruta y se siente fascinado por la poesía y la literatura en general, un gran amigo de la filosofía y las ciencias sociales. Vivo en una comuna nor-occidental de la ciudad, desde pequeño he sido introducido en el mundo de las humanidades y he sido un buen partícipe en todo lo relacionado a ellas. En este momento soy un nuevo personaje en morada, y espero participar de manera activa en el blog.

Por el momento seré el administrador de un pequeño blog titulado Poesía Morada y estaré encantado de poder traer contenido, tanto propio como de autores que han dejado huella a lo largo de la historia del mundo y el área metropolitana de la ciudad. Haré lo posible por hacerlo una o dos veces en la semana.

Y para dar solemne inauguración, quiero dar una breve bienvenida con un poema de Charles Baudelaire.

AL LECTOR

Necedad, error, pecado y tacañería ocupan
nuestras almas, nuestros cuerpos alteran,
y complacientes nutrimos los remordimientos
como los mendigos sus piojos.

Tercos son los pecadores y cobarde el
arrepentimiento;
con creces exigimos se nos paguen las
confesiones,
y al cieno alegres regresamos creyendo borrar
con viles llantos todas nuestras culpas.

Satán Trigemisto en el cojín del Mal se halla,
mucho mece a nuestro hechizado espíritu
y ese sabio alquimista vaporiza
el precioso metal de nuestra voluntad.

¡El Diablo maneja los hilos que nos mueven!
Incluso en seres inmundos hallamos seducción;
diariamente hacia el infierno vamos, y sin miedo,
bajando a través de tinieblas hediondas.

A fondo, como una naranja seca, exprimimos
algún placer clandestino que de pasada robamos
tal un mísero libertino que besa y mordisquea
los martirizados senos de una ramera vieja.

Si el estupro, el veneno, el puñal y el incendio
aún no bordaron sus atractivos diseños
en el triste cañamazo de nuestra mala suerte,
es que sólo tenemos, ¡ay!, almas no atrevidas.

Hay chacales y panteras, linces y monos,
hay escorpiones y buitres, y también serpientes,
son monstruos que gruñen, aúllan y reptan
en la infame leonera de nuestros vicios,

¡pero uno sobresale por feo, perverso e inmundo!
Aunque no chille mucho y tampoco gesticule,
seguro que a gusto haría de la tierra un caos
y que al mundo se tragaría con sólo bostezar;

¡es el Tedio!, tiene en los ojos lágrimas falsas,
y fuma la pipa mientras con patíbulos sueña.
Lector, ya conoces a tan delicado monstruo,
-lector hipócrita- ¡tú, mi prójimo, mi hermano!

(Charles Baudelaire, Las flores del mal)

 

Imagen destacada: El poeta pobre (1839)