Vigilar el poder, mapear el placer y habitar la ciudad

“Queremos reivindicar la palabra empoderamiento a algo que se ha desligado y ahora es un concepto más comercial, la lucha feminista es social y política, es volver a florecer del verdadero poder feminista”. 

Para la Editora de Ciudad Camila Hernández eso es lo que hace Semillas de Poder, una escuela de empoderamiento para niñas y adolescentes de Medellín y Antioquia que se enfoca en los temas de violencias basadas en género. Por medio del arte y la naturaleza se forman lideresas que luchen contra las violencias basadas en género y ayudan a crear una red de mujeres empoderadas.

La idea surgió en marzo de este año, luego de las manifestaciones del 8 de marzo y de la conmemoración del día de la mujer. En estos espacios, Camila conoció parceras que le enseñaron mucho más sobre feminismo y allí fue cuando a ella se le ocurrió crear un espacio en el que se pudiera enseñar, hablar y crear productos, todos enfocados a la red de mujeres y las violencias basadas en género.}

El colectivo Semillas de Poder busca enseñarle a las jóvenes sobre violencias basadas en género.

“Pensé cómo sería hablar sobre feminismo, pero más ligado al arte y a la naturaleza porque sentía que muchas veces nos lo explicaban de una forma muy teórica y con ese estigma en la palabra ‘feminista’”, asegura Camila. 

Su idea se hizo realidad luego de tres meses de echarle cabeza. Construyó un logo, creó el nombre, se pensó una metodología y cómo funcionaría. Camila le contó su idea a tres de sus mejores amigas y todas le dijeron que sí. Ella, Verónica, Paulina y Rozier se pusieron las pilas para sacar adelante el colectivo, crearle las redes sociales y buscar apoyos, con los que sacaron pañoletas, compraron materiales y se organizaron.

“El logo es un girasol porque la vemos como ese crecimiento y resiliencia de las mujeres, queremos vernos reflejadas en ese girasol como que va creciendo y brillando en compañía de todas”.

 

Y ese girasol está presente en todas las actividades, por ello aprovechan unas macetas pequeñas y siembran semillas de esta flor. Este colectivo divide su semilla de poder en tres temas: el primero es conocerse a una misma, enfocado en expresar mediante la pintura en una maceta los miedos que se tienen como mujer (habitar sola las calles, ser violada, ser atacada o asesinada, entre otras); el segundo es conocer e informarse sobre las violencias basadas en género, el empoderamiento femenino, el feminismo, su historia y sus luchas, y el tercero es el de aplicarlo, usar la incidencia social y política como la lucha, sembrar los girasoles.

“Este es nuestro acto simbólico. Cuando el girasol ya esté muy grande, no cabrá en la maceta, eso simboliza nuestra lucha y habita el espacio en el que estoy, en mi casa, en mi territorio”, explica Camila.

Hasta el momento, Semillas de Poder ha visitado el corregimiento de San Cristóbal, San Javier, Belén, El Poblado, Buenos Aires y el hogar PAN, una casa de adopción y protección para mujeres que sufrieron las violencias basadas en género.

Actualmente a la colectiva la conforman 20 mujeres que trabajan día a día para sacarla y habitar nuevos barrios, nuevas comunas, nuevos espacios para que las mujeres de Medellín y del departamento encuentren su espacio seguro y puedan conocer, aprender y vivir el feminismo de la mano de la naturaleza.