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El colectivo que hace circular saberes en Manrique La Honda

Susana Molina Henao, en plena pandemia, tenía lo suficiente para vivir, pero no estaba tranquila. Tenía comida en su mesa y techo en su casa. Cama donde dormir y un baño donde ducharse, pero no dejaba de pensar en la gente con la que trabajaba en Manrique La Honda. Meses atrás, antes de que llegara el Covid 19, creó un parche muy bacano junto con parceros y parceras: un grupo de tejido con varias mujeres del barrio. Este sería el comienzo de lo que hoy es Colectivo Por Naturaleza.

Ella y Camila, conocida como Satu, nos visitaron en Ciudad Morada y nos contaron todo lo que han hecho en un año y cuatro meses, desde que fundaron el colectivo. El parche tiene un trabajo bacanísimo en esas laderas que han sido olvidadas, muchas veces, por el Gobierno y las y los habitantes de Medellín. 

– ¿Cómo llegaron a La Honda? 

– El colectivo ha tenido muchas fases, pero se empezó a consolidar en la pandemia. Antes de eso, junto con mi hermana Ana Isabel, hicimos un trabajo en La Honda en marzo de 2019. Allá nos encontramos con Rosa, una aliada que nos recibía una vez a la semana para compartir un saber específico: el crochet, el tejido – responde Susana.

Al principio se reunían dos horas a la semana con Rosa y 28 mujeres más. Tejieron todo el 2019, hasta que llegó la pandemia y tuvieron que parar por obligación. El 2020 fue de mucha incertidumbre, pero se cranearon una buena idea para bajarle un poco a la preocupación: “Empezamos a circular alimentos con las personas del grupo, pero eso creció mucho. A los tres meses vimos que teníamos mucho potencial porque mucha gente de Medellín quiso ayudar”, explican Susana y Satu. 

Ese fue el origen del colectivo, el éxito en la circulación de alimentos para personas de La Honda que los necesitaban. Empezaron a pensar en qué iban a hacer como colectivo, cómo se llamarían y quiénes serían. Hoy ya son reconocidos como Colectivo Por Naturaleza. 

Deporte sin árbitro

Satu es la encargada de los deportes en el Colectivo Por Naturaleza. El que predomina es el ultimate, el deporte que se juega con un disco y que tiene la particularidad de no tener juez. Los y las peladas se “enfrentan”, pero se respetan. Esa es la regla. 

El ultimate, de acuerdo con Satu, ayuda a canalizar las energías y todos los pensamientos que pueden tener los y las chicas que habitan la ladera. 

Bordado de gustos y talentos

“Este grupo es un sancocho”, dice Susana y nos saca carcajadas. A las actividades de bordado llegan madres de familia jóvenes y adultas, con sus hijos e hijas que no pueden dejar al cuidado de alguien más. Por eso es un sancocho.

“Este proceso se basa en el reconocimiento de sí mismo y del entorno”, explican Satu y Susana. Continúan: “Tiene unas fases, la primera reconocimiento de emociones, sobre cómo gestionar lo que se siente, cómo le doy un nombre a lo que siento, cómo me conecto con esto que soy yo para así poderme relacionar con el entorno”. 

Allí también se interesan en conocer los gustos de las mujeres que van. Y se preguntarán cómo alguien no sabe qué le gusta o qué disfruta. Pues eso sucede con ellas y esos espacios les han permitido conocer nuevas experiencias de disfrute.

– ¿Cuál es el objetivo último de Colectivo por Naturaleza? 

– El fin de esto es la autonomía, no solo económica, sino emocional, de decisión, de lo que piensan, de lo que sienten. Al final esta se convierte en autonomía económica. – dice Susana. 

Y Satu confirma:

– Uno de los objetivos de la circulación de saberes es que ellas exploren actividades para saber qué les gusta. La gente no sabe qué le gusta porque no tiene la posibilidad de conocerlo. Por eso brindamos nuevas experiencias para que las personas tengan cosas diferentes y puedan decidir lo que les gusta. Eso genera autonomía en el ser: “huy parce estoy haciendo lo que quiero hacer”.

Así, en el Colectivo por Naturaleza les enseñan a hacer lo que les gusta, no lo que les toca. 

No le copian al lenguaje

La Honda, en ese lenguaje oficial que a veces saca de contexto, es un asentamiento informal. Desde el Colectivo por Naturaleza quieren sacar esas palabras del diccionario y poner otras, menos estigmatizantes. Para ellas y ellos, entonces, el sector de Manrique La Honda es un barrio autoconstruido que ha tenido la oportunidad de conocerse y reconocerse con las actividades lideradas por estas y estos jóvenes que trabajan allá desde hace años.

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