Andreza y las Mujeres al Viento

Nos encontramos con Andreza Jorge en la Casa de las Mujeres de un complejo de favelas de Río de Janeiro llamado Maré. Andreza trabaja allí hace unos años y el espacio busca aumentar el protagonismo de las mujeres de Maré con producción de conocimiento de ellas y para ellas. Allí las acogen para para cualificarlas profesionalmente y prestarles servicios jurídicos y psicológicos.

Andreza desde los 15 años participa en organizaciones sociales en Maré donde es moradora y el trabajo con mujeres ha sido central.

“Es difícil separar mi trayectoria de vida con mi trabajo, mi estudio y mi militancia, todo está conectado con mi supervivencia por ser mujer negra, favelada.”

Vivir en Maré duele, a veces llega a cansar. Allí están unas de las favelas más desfavorecidas de Río y la violencia viene de todas partes y no descansa. “Uno escucha tiros todos los días, es surreal.” Andreza dice que la situación de las favelas se debe a una estructura muy profunda que debe ser removida. Pero lejos de estar removida, el actual alcalde abiertamente autoriza a los policías para matar, no sólo en operaciones policiales terrestres sino también desde helicópteros. En 2019, más de 1800 personas fueron asesinadas por la policía en Río de Janeiro.

El cuerpo

A partir de esa vena social tan fuerte, Andreza empezó a estudiar servicio social. Pero sentía que eso no respondía suficientemente todas sus angustias. Le parece inadmisible que uno estudie cinco años sentado en una silla escuchando un profesor, pero que no logre pasar el conocimiento por el cuerpo para realmente aprenderlo.

“No existe una producción de conocimiento que no pase subjetivamente por nuestros sentimientos y por lo que uno es. Porque uno es con su cuerpo, uno llega a un lugar con su piel oscura y su cabello rizado y la gente te mira. Ese es un cuerpo desprotegido en un país racista, machista y clasista”

Desde hace varios años la resistencia de los favelados y negros ha sido llegar a las universidades con sus cuerpos a poner lo que son en los espacios académicos. Pero para Andreza faltaba también ponerlo a disposición del aprendizaje y de la expresión de esos aprendizajes. En ese momento decide pasar a estudiar danza que le permitiría experimentar el entendimiento del cuerpo -ahora de manera práctica y pedagógica- y resolver preguntas sobre problemas sociales con el arte.

“Pensar el mundo y la problemática del mundo a través de una óptica corporal y sensible.”

Mujeres al viento

La mitología africana y el conocimiento de esa cosmogonía, llegó a Andreza estando en la universidad. Era apasionada por leer sobre creaciones del mundo, mitología griega, nórdica, celta, pero la africana había estado muy oculta para ella por la persecución que han tenido las religiones africanas en Brasil. Para su trabajo de grado, ella y su compañera Simone Galves, decidieron abordar el tema racial indagando sobre la africanidad en la danza y se apasionaron por la orixá Iansã.

Este ejercicio se volvía doblemente transgresor porque hacía una exploración sobre el cuerpo de la mujer y lo hacían a través de la mitología africana.

Así nació el proyecto Mujeres al viento (Mulheres ao Vento). Que más que un performace de danza tenía la potencialidad de convertirse en un método pedagógico de empoderamiento de las mujeres a través de sus cuerpos. Esto de lo que se trata es de unir ritmos africanos, vertientes de los mitos de Iansã y parte de la agenda defendida por las mujeres, así:

El jongo es un ritmo afrobrasilero con el que se trabaja la maternidad alternativa de Iansã y las Mujeres al Viento reflexionan sobre las múltiples formas de ser madre y las imposiciones que les han hecho.

Con la samba, se explora el cuerpo y con eso la sexualidad, la sensualidad y la erotización del cuerpo negro.

El maculelé es una vertiente de la capoeira que hace movimientos de esgrima y permite hablar de Iansã como guerrera, para reforzar la resiliencia, la fuerza de las mujeres y reivindicar a esa mujer negra de favela que está va al frente luchando.

Y, con la Danza contemporánea se trabaja la transmutación, es que Iansã pasaba de mariposa a búfalo y explica que no hay una sola forma de ser mujer.

Asisten más mujeres mayores a este programa que las más jóvenes. Ellas necesitaban un espacio para ellas, salir de sus casas y buscarse. Al final de la formación se hace un espectáculo que les permite sentirse resignificadas en ese escenario como artista. Andreza habla de testimonios de los hijos de estas mujeres viendo a sus madres por primera vez como protagonista, “porque las mujeres viven haciendo un trabajo invisible, el doméstico es un trabajo que no es reconocido.”

Esta experiencia, dice Andreza, utiliza al arte como herramienta para hablar sobre el sistema, sobre el género, la raza y es una herramienta para las mujeres de Maré. Así honra el esfuerzo de tantas otras mujeres que hicieron todo para que llegase hasta hoy esas memorias corporales negras que siempre intentaron ser abolidas.

“Toda esa producción de cultura que es considera que está al margen, llegó hasta nosotras por referencia de las mujeres, esas referencias africanas que se termina mezclando con lo propio de Brasil. Todo eso llegó por medio de las mujeres a través de sus cuerpos y de sus vidas.”

Sí hay una Latinoamérica

Muchos brasileros tienen dificultad para definir a Latinoamérica. No hay una concepción clara de lo que une a la región. Seguramente el tamaño del país y el idioma han formado una barrera en Brasil para la identidad latinoamericana. Luego de salir del país algunos brasileros empiezan a reconocerse en los demás, en sus prácticas, en su historia, en su raza, pero, admite la misma Andreza, que suena más atractivo volar más lejos antes que visitar a los vecinos.

Cuando Andreza viajó a Perú, se identificó con los demás latinoamericanos, al punto de sentirse avergonzada de que los brasileros estuvieran apartados.

“Somos unidos por la experiencia del colonialismo, de pronto hay que reunir los resultados de esa experiencia y juntarnos desde ahí. Todos somos fruto de ese dolor y de esa posibilidad de reinvención de la vida a partir del dolor”

Para ella el arte tiene la capacidad de sanar ese dolor, volverlo alternativa y unirnos ahí, “porque el arte es difícil de definir, pero para mí son esas manifestaciones de libertad que uno tiene muy pocas veces en la vida.”

Fuentes

  • Entrevista a Andreza Jorge y vista al espacio en Río de Janero, Brasil.

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