UN POEMA DE HENRI MICHAUX

TACHADORES

Fustas de fuego, de agujero, de hiel
fusta contra los buenos y los malos
contra las órdenes y contra los ojos
contra las manos del suplicante

Brasas sobre la camisa del Rey
brasa sobre la boca del monje

Crujido en los mil espejos
crujido sobre los charcos de laca

Chillido de la Musa
chillido del coro de los ángeles
graznido en las cortes

Manchas sobre las doctrinas
tripas sobre las doctrinas
salivazos sobre las doctrinas

Tapón para la voz anónima
para la inflamada voz anónima
para los molinos que fabrican estrellas

Llagas sobre el acero
llagas sobre las estructuras
llagas sobre los planes para el futuro

Tachadura
sobre los hermanos y los padres
y sobre los nuevos padres disfrazados de hijos

sobre la puerta de la paz
hacedora de almas descuartizadas

sobre las calles que espían
sobre las filas que aplauden

sobre las voces de terciopelo
sobre los limpia-miserias
preparadores de la más innoble miseria

sobre las voces que rigen la momentánea ciencia
sobre los liquidadores del Edipo

sobre los discípulos, los discípulos de los discípulos
nacidos esclavos ávidos de otros esclavos

Tachadura sobre los rasgos del rostro
sobre la huella del objeto
sobre la huella del hecho

sobre los innumerables enemigos sobre los que nunca se ha vomitado suficiente
tabla rasa no una vez sino mil veces mil veces por rehacer

sobre el origen
sobre los desarrollos
sobre lo proliferante
sobre el endulzamiento, pez piloto de la cercana blasfemia

sobre sí
sobre ti
sobre el eje

tachadura
tachadura
tachadura

Catedrales de la zozobra
de la rabia
de la boñiga
del absceso
de la injuria
de la llaga adentro
del odioso traidor que se divierte como la flecha que huye

del submarino que se hunde asfixiado
de la rata que muere de arsénico
del pene quemado
del anzuelo en la aorta

espinosas
verrugosas
apofísicas
amorfas
polimorfas
locas
arrebatadas
inflamadas
catedrales no benditas no ungidas
del absurdo
de la exasperación
del sufrimiento
del hambre del salvaje
de la sed del traicionado
del mejoramiento imposible
del crujido de los dientes
del grito
del grito
del grito
catedrales, ¿cuándo podremos verlas?

Al fin erigidas
al fin a la imagen de nuestra medida inmedida
dominando vertiginosamente metrópolis y poblados
unidos, nosotros y ellas, a pesar de su masa y su dureza
como hermanos siameses pegados por la boca
por la rabia, por los riñones, por el ano
por la abyección común difícil de olvidar
por todo lo que se ha perdido implacablemente desde los inicios

por la desdicha de la postura
por toda la vieja cola reumática
por la nueva instalación aún más hiriente
aún más deformante
por la sin embargo inextinguible tendencia a sublimarlo todo

catedrales
monstruosamente encajadas de cara al cielo
nuestras catedrales
¿cuándo podremos verlas?

HENRI MICHAUX (Bélgica, 1899 – Francia, 1984)

Traductor: Gerardo Fernández Fe (Cuba, 1971)

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